lunes, 25 de mayo de 2009

La agonía del Muelle Vergara

4.25 pm. Viña del Mar. Camino por uno de los lugares más turísticos de la Ciudad Jardín, la Avenida Perú. Mientras miro las olas que chocan con las rocas me aproximo lentamente a la playa.

En esta oportunidad, al igual que en otras ocasiones, busco un paisaje, un personaje o un objeto que llame mi atención; algo o alguien que tenga la suerte o la desventaja de ser parte de mis reflexiones.

Ahí está, siempre lo ha estado o por lo menos desde que tengo uso de razón. Es el Muelle Vergara, una de las más emblemáticas imágenes de postal que caracterizan a la capital turística de Chile. Cierro los ojos y logro verme con un gran algodón de azúcar caminando sin soltarme de la mano de mis padres por esta edificación. Soy capaz incluso de sentir el mismo vértigo que experimentaba al ver desde la altura el mar que la bañaba por las pequeñas rendijas de sus tablas.

Sin lugar a dudas, no debo ser la única persona que asocia este tipo de recuerdos a este lugar. Este muelle fue construido en 1910 por una importante refinería de azúcar para descargar carbón; sin embargo, desde el año 1983 éste se transformó en uno de los centros turísticos más tradicionales de la V Región. No son pocos sus años de vida y menos aún la cantidad de habitantes y turistas que han paseado por él.

Sólo él con su imponente grúa y el mar que lo rodea son testigos de risas y llantos, encuentros y desencuentros, románticos atardeceres, y de miles de vivencias de los innumerables visitantes que alguna vez admiraron su belleza y el paisaje que ofrece.

Trato de ubicar incesantemente un lugar lleno de colores y vida, pero para mi desgracia y la de tantos otros no lo encuentro. Ante mi sólo distingo una estructura inmensamente dañada y oxidada, el esqueleto de lo que algún día fue y significó para esta ciudad este sitio que cae día a día y que se lo lleva el mar.

Por primera vez en años, me doy cuenta de lo que pasa ahí. Es en este momento cuando siento que abro realmente los ojos frente a un hecho que parecía invisible: el cierre del muelle, su posterior abandono y su actual demolición debido al incendio que se genero hace pocas semanas atrás. Empiezo a hacerme preguntas y a tratar de recordar algo que me dé alguna pista sobre este tema.

Me pregunto qué ha pasado en todo este tiempo, a qué se debe su cierre, por qué nadie se encarga de refaccionarlo, por qué no se explota su infraestructura, y finalmente por qué me han privado de seguir sintiendo el vértigo que se apoderaba de mí cuando lo recorría.

Teniendo en cuenta que el Muelle Vergara en el año 2000 fue aprobado como Edificio Histórico de Viña del Mar, no puedo dejar de sentir que se comete una grave injusticia con el paisaje y la característica hermosura de este privilegiado sector.

Comprendo perfectamente que la prohibición de visitarlo se debe a las paulatinas malas condiciones estructurales que fueron haciéndose cada vez más evidentes y que por seguridad se ha prohibido el paso. Además que el dinero que se necesita para su reconstrucción es una suma considerable. Pero lo que llama más mi atención es que tratándose de la capital turística del país y que también éste constituye parte importante del patrimonio cultural nadie se haga cargo. Pareciera ser que no hay interesados y tanto las autoridades como los habitantes están dispuestos a quedarse de brazos cruzados a la espera de una solución que no vendrá por sí sola.

Es hora de tomar cartas en el asunto. Hay que buscar una manera de conservar lo que ha caracterizado por largos años a Viña del Mar. No puede ser que se privilegie sólo la construcción de grandes y modernas edificaciones que compiten por una mejor vista y, finalmente lo único que consiguen es impedir contar con un paisaje armonioso y digno para recibir dignamente la denominación de Ciudad Jardín.

martes, 19 de mayo de 2009

Más educación sexual para los futuros ciudadanos

Hoy me viene a la memoria un hecho que pensé que cambiaría el destino de la educación sexual en Chile. Hace casi dos años atrás el país se vio revolucionado por uno de los más escándalos sexuales con mayor cobertura en los medios de comunicación protagonizados por adolescentes de no más de 15 años de edad. La aparición pública del video en que una escolar del tradicional Colegio de La Salle le practicaba sexo oral a un joven mientras sus amigos la grababan despertó la alarma en la sociedad chilena.

El hecho que ya clásico video haya sido subido a Internet por los mismos jóvenes hablaba de los no límites existentes en la tecnología y del destape sexual que tiene que ver con la erotización cultural que viven los adolescentes de esa edad. Es de esta forma se ponía en el tapete nacional dos tópicos reales que acongojaban y siguen haciéndolo a nuestra juventud.

Desde la publicación de este video diversos debates han tenido lugar en los establecimientos educacionales, las familias y los medios de comunicación. Sin embargo, ésta no era la primera vez que se conocía una situación como ésta, pero se podría decir que fue una de las primeras ocasiones en las cuales se generaba un espacio representativo para hablar de las falencias de la educación sexual y los efectos de la tecnología sin control y conocimiento en las conductas de los jóvenes.

Este tipo de hechos indicaba evidentemente que llegaba la hora de preocuparse de problemas cotidianos, que generalmente no se quieren discutir públicamente. Era tiempo de hablar sin tapujos sobre sexualidad en un país donde pareciera ser que no hay cabida para este tipo de temas desde una perspectiva psicológica y social.

En este sentido, los padres, el gobierno y los establecimientos educacionales fueron los llamados a poner especial atención y a asumir su responsabilidad. Hoy me pregunto dónde quedó esa oportunidad para tomar medidas y hacer un cambio en este sentido. Ha pasado el tiempo y pareciera ser que este terremoto no fue lo suficiente estremecedor para generar un progreso.

Esta situación demuestra una vez más la lamentable existencia de la despreocupación por incrementar la educación y la orientación para los futuros ciudadanos de Chile. Además, deja en evidencia la ignorancia por parte de los jóvenes de poder comprender la repercusión que eventualmente pueden llegar a tener sus conductas y de medir los riesgos que asumen.

Es fundamental hacer un llamado a quienes resulten involucrados para tratar establecer y promover políticas que contribuyan a un desarrollo íntegro de los adolescentes con todas las herramientas necesarias para enfrentar tanto su sexualidad como la tecnología que hoy se les ofrece.

Lo que seguramente comenzó siendo una humorada para los ingenuos implicados en aquel video dejó al descubierto una de las más grandes equivocaciones que tiene un país que pretende llegar al desarrollo en los próximos años.

domingo, 10 de mayo de 2009

El jardinero fiel, un remezón a las conciencias dormidas

El jardinero fiel del director brasilero Fernando Meirelles es un imperdible. Indiscutidamente vale la pena estar sentada poco más de dos horas frente a una pantalla para ver este thriller que logra mezclar magistralmente una excelente historia de amor con la política y la injusticia social en un contexto actual.

Esta película, basada en la novela de John Carré que lleva el mismo nombre de ésta, trata sobre la búsqueda de Justin Quayle (Fiennes) por encontrar respuestas al asesinato de su joven y vital esposa llamada Tessa (Weisz). En un principio la muerte de ésta parece ser un crimen pasional; sin embargo, la trama central se volverá mucho más compleja de lo esperado.

Quayle es un diplomático británico en Nairob que ha prometido lealtad a la Corona inglesa. No obstante, él comienza a descubrir poco a poco que su entorno más cercano tiene oscuros motivos para que él abandone la investigación.

El protagonista movido por el amor y los recuerdos junto a su amada Tessa, una activista comprometida en hacer públicas las injusticias en África, deja de lado su pasividad y mesura que en un principio lo caracterizan. Él decide arriesgarlo todo a pesar de las amenazas que recibe por ir en busca de la verdad oculta.

Justin debe pasar una serie de obstáculos y palizas para revelar públicamente la conspiración internacional de la industria farmacéutica que llevo al asesino de Tessa a arrebatársela de su lado antes de que la pudiera conocer por completo.

El jardinero fiel hace un aporte tremendamente importante para la erradicación de la inequidad social. África e Inglaterra al ser los principales escenarios de éste son los encargados de mostrar las diferencias existentes en cuanto a pobreza, costumbres y formas de ser de un lado y otro. Mientras los diplomáticos británicos se mueven en un mundo refinado y sin carencias de tipo material, los habitantes africanos sufren y mueren por la falta de condiciones dignas de vida.

Así, se deja al descubierto una vez más las contradicciones del mundo contemporáneo y los grandes desafíos que se tienen hoy. De este modo, se consigue evidenciar una realidad existente y que puede no resultar muy lejana a la de los países latinoamericanos: ser conejillos de indias baratos de los países desarrollados debido a la corrupción, la burocracia y el lucro de la industria mundial.

Sin lugar a dudas, esta es una película que entretiene, emociona y entrega valores fundamentales de principio a fin. Los contrastes tanto de escenarios culturales y sociales como políticos logran llegar al público. Esta hace reflexionar hasta al más apático y distante geográficamente receptor frente a este tipo de temas relacionados con la desprotección y el abandono.

Recomendable no sólo para verla por entretención, sino que también para reflexionar en profundidad sobre los temas que se proponen. Estas son las obras encargadas de provocar un apropiado remezón a los dormidos habitantes de este mundo en el nos encontramos insertos.