martes, 19 de mayo de 2009

Más educación sexual para los futuros ciudadanos

Hoy me viene a la memoria un hecho que pensé que cambiaría el destino de la educación sexual en Chile. Hace casi dos años atrás el país se vio revolucionado por uno de los más escándalos sexuales con mayor cobertura en los medios de comunicación protagonizados por adolescentes de no más de 15 años de edad. La aparición pública del video en que una escolar del tradicional Colegio de La Salle le practicaba sexo oral a un joven mientras sus amigos la grababan despertó la alarma en la sociedad chilena.

El hecho que ya clásico video haya sido subido a Internet por los mismos jóvenes hablaba de los no límites existentes en la tecnología y del destape sexual que tiene que ver con la erotización cultural que viven los adolescentes de esa edad. Es de esta forma se ponía en el tapete nacional dos tópicos reales que acongojaban y siguen haciéndolo a nuestra juventud.

Desde la publicación de este video diversos debates han tenido lugar en los establecimientos educacionales, las familias y los medios de comunicación. Sin embargo, ésta no era la primera vez que se conocía una situación como ésta, pero se podría decir que fue una de las primeras ocasiones en las cuales se generaba un espacio representativo para hablar de las falencias de la educación sexual y los efectos de la tecnología sin control y conocimiento en las conductas de los jóvenes.

Este tipo de hechos indicaba evidentemente que llegaba la hora de preocuparse de problemas cotidianos, que generalmente no se quieren discutir públicamente. Era tiempo de hablar sin tapujos sobre sexualidad en un país donde pareciera ser que no hay cabida para este tipo de temas desde una perspectiva psicológica y social.

En este sentido, los padres, el gobierno y los establecimientos educacionales fueron los llamados a poner especial atención y a asumir su responsabilidad. Hoy me pregunto dónde quedó esa oportunidad para tomar medidas y hacer un cambio en este sentido. Ha pasado el tiempo y pareciera ser que este terremoto no fue lo suficiente estremecedor para generar un progreso.

Esta situación demuestra una vez más la lamentable existencia de la despreocupación por incrementar la educación y la orientación para los futuros ciudadanos de Chile. Además, deja en evidencia la ignorancia por parte de los jóvenes de poder comprender la repercusión que eventualmente pueden llegar a tener sus conductas y de medir los riesgos que asumen.

Es fundamental hacer un llamado a quienes resulten involucrados para tratar establecer y promover políticas que contribuyan a un desarrollo íntegro de los adolescentes con todas las herramientas necesarias para enfrentar tanto su sexualidad como la tecnología que hoy se les ofrece.

Lo que seguramente comenzó siendo una humorada para los ingenuos implicados en aquel video dejó al descubierto una de las más grandes equivocaciones que tiene un país que pretende llegar al desarrollo en los próximos años.

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