domingo, 10 de mayo de 2009

El jardinero fiel, un remezón a las conciencias dormidas

El jardinero fiel del director brasilero Fernando Meirelles es un imperdible. Indiscutidamente vale la pena estar sentada poco más de dos horas frente a una pantalla para ver este thriller que logra mezclar magistralmente una excelente historia de amor con la política y la injusticia social en un contexto actual.

Esta película, basada en la novela de John Carré que lleva el mismo nombre de ésta, trata sobre la búsqueda de Justin Quayle (Fiennes) por encontrar respuestas al asesinato de su joven y vital esposa llamada Tessa (Weisz). En un principio la muerte de ésta parece ser un crimen pasional; sin embargo, la trama central se volverá mucho más compleja de lo esperado.

Quayle es un diplomático británico en Nairob que ha prometido lealtad a la Corona inglesa. No obstante, él comienza a descubrir poco a poco que su entorno más cercano tiene oscuros motivos para que él abandone la investigación.

El protagonista movido por el amor y los recuerdos junto a su amada Tessa, una activista comprometida en hacer públicas las injusticias en África, deja de lado su pasividad y mesura que en un principio lo caracterizan. Él decide arriesgarlo todo a pesar de las amenazas que recibe por ir en busca de la verdad oculta.

Justin debe pasar una serie de obstáculos y palizas para revelar públicamente la conspiración internacional de la industria farmacéutica que llevo al asesino de Tessa a arrebatársela de su lado antes de que la pudiera conocer por completo.

El jardinero fiel hace un aporte tremendamente importante para la erradicación de la inequidad social. África e Inglaterra al ser los principales escenarios de éste son los encargados de mostrar las diferencias existentes en cuanto a pobreza, costumbres y formas de ser de un lado y otro. Mientras los diplomáticos británicos se mueven en un mundo refinado y sin carencias de tipo material, los habitantes africanos sufren y mueren por la falta de condiciones dignas de vida.

Así, se deja al descubierto una vez más las contradicciones del mundo contemporáneo y los grandes desafíos que se tienen hoy. De este modo, se consigue evidenciar una realidad existente y que puede no resultar muy lejana a la de los países latinoamericanos: ser conejillos de indias baratos de los países desarrollados debido a la corrupción, la burocracia y el lucro de la industria mundial.

Sin lugar a dudas, esta es una película que entretiene, emociona y entrega valores fundamentales de principio a fin. Los contrastes tanto de escenarios culturales y sociales como políticos logran llegar al público. Esta hace reflexionar hasta al más apático y distante geográficamente receptor frente a este tipo de temas relacionados con la desprotección y el abandono.

Recomendable no sólo para verla por entretención, sino que también para reflexionar en profundidad sobre los temas que se proponen. Estas son las obras encargadas de provocar un apropiado remezón a los dormidos habitantes de este mundo en el nos encontramos insertos.

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